En una distribuidora, el preventista es el que sostiene la relación con el cliente. Visita, asesora, toma el pedido y muchas veces también cobra. Todo eso, parado en el mostrador de un almacén, con el celular en una mano.

Por eso la herramienta que le das no es un detalle administrativo: define cuántos clientes puede visitar por día, cuántos errores comete y cuánta información te queda a vos cuando esa persona no está.

Las seis cosas que el sistema tiene que resolver

1. El catálogo con el precio de ese cliente

No el precio de lista genérico: el que le corresponde a ese cliente según su lista, su condición y las promociones vigentes. Si el vendedor tiene que calcular descuentos de cabeza o llamar a la oficina para confirmar un precio, vas a tener diferencias en la factura.

2. El stock disponible, no el stock del depósito

Vender lo que ya está comprometido en otros pedidos es una de las causas más comunes de entregas incompletas. El vendedor tiene que ver lo que realmente puede prometer.

3. El historial del cliente, a mano

Qué compró la última vez, cada cuánto compra, qué dejó de comprar y cuánto debe. Un preventista con esa información entra a la visita con algo para proponer. Sin ella, entra a preguntar "¿qué necesitás?" y se lleva la mitad del pedido posible.

4. La cobranza en el momento

Si el vendedor cobra, tiene que poder registrarlo ahí mismo: efectivo, transferencia o cheque, con el comprobante asociado a la factura correspondiente. Todo lo que se anota en un cuaderno para cargar después es plata que puede perderse o discutirse.

5. El registro de la visita

Saber a qué clientes se visitó, a qué hora y con qué resultado no es control policial: es la única forma de responder por qué una zona vende menos que otra. También te permite detectar clientes que quedaron sin visitar hace semanas.

6. Que funcione con mala señal

En zonas rurales, en depósitos con paredes gruesas o en un sótano, la señal se cae. El sistema tiene que permitir tomar el pedido igual y sincronizarlo cuando vuelve la conexión. Si no, el vendedor vuelve al papel y perdiste todo lo demás.

Dos errores comunes al elegir

Darle al vendedor una planilla en el celular. Técnicamente es digital, pero no resuelve nada: no valida stock, no calcula precios, no llega a la oficina en tiempo real y se rompe apenas hay dos versiones dando vueltas.

Elegir por la cantidad de funciones y no por la velocidad. Un preventista hace la misma secuencia veinte veces por día. Si cargar un pedido de diez productos le lleva seis minutos en vez de dos, son más de una hora perdida por día, todos los días. Cuando pruebes un sistema, cronometrá esa tarea puntual.

Cómo saber si mejoró

Después de un par de meses con el equipo trabajando con el sistema nuevo, mirá cuatro cosas y compará contra cómo estabas antes:

  • Clientes visitados por vendedor por día.
  • Tiempo entre que se toma el pedido y que entra al depósito.
  • Porcentaje de pedidos que se entregan completos y sin corrección.
  • Cuántos clientes activos no reciben una visita hace más de treinta días.

Si esos cuatro números no se movieron, el problema no era la herramienta. Si se movieron, ya sabés dónde seguir apretando.

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